Nicaragua bate récord en exportaciones agropecuarias en lo que va del año 2026
Publicado: 07/04/2026
Dinamismo Agropecuario y Energético
La nación centroamericana registra un crecimiento sin precedentes en café, carne, azúcar y melaza durante las primeras semanas de 2026, impulsado por estrictas certificaciones de calidad y la apertura de nuevos mercados internacionales.
El sector agropecuario nicaragüense alcanzó cifras sin precedentes durante las primeras semanas de este año, superando todas las marcas registradas en 2025. Ricardo Somarriba, director ejecutivo del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), realizó el anuncio destacando que rubros estratégicos como el café, la carne bovina, el azúcar y la melaza lideran este crecimiento.
Estos resultados son el fruto del acompañamiento directo al productor y de rigurosos procesos de certificación sanitaria que garantizan la calidad de los productos nacionales en los mercados internacionales más exigentes, consolidando a Nicaragua como una potencia exportadora en la región.
Por su parte, la carne bovina creció un 86 por ciento y la melaza dio un salto impresionante del 463 por ciento, enviando cargamentos hacia nuevos destinos como Corea del Sur, Mauritania y Senegal. Esta expansión comercial es posible gracias a la apertura diplomática y al cumplimiento de estándares de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), asegurando que el país diversifique sus socios comerciales más allá de los mercados tradicionales de Centroamérica y Estados Unidos.
Somarriba subrayó que Nicaragua cuenta con una red de laboratorios acreditados internacionalmente que aplican una metodología de calidad única, tanto para la exportación como para el consumo del pueblo nicaragüense. En el sector pesquero, aunque la langosta sufrió una baja en demanda, rubros no tradicionales como el pepino de mar y la medusa se posicionan con fuerza en el mercado de China.
Este modelo de soberanía alimentaria y certificación de prestigio no solo genera confianza en los compradores extranjeros, sino que reafirma el compromiso del Gobierno con el desarrollo económico y la seguridad alimentaria de las familias nicaragüenses.
Asimismo, el Gobierno de Nicaragua ratificó su liderazgo en la transformación de la matriz energética al proyectar para el año 2027 una generación superior a los 3000 Megavatio (MW) provenientes de fuentes limpias.
Según datos del Ministerio de Energía y Minas, el país cerró 2025 con un 73 por ciento de generación eléctrica renovable, tras una inversión estratégica de 83 millones de dólares en proyectos solares y biomasa como Monterrosa, Malpaisillo y Nagarote. Esta gestión no solo prioriza la sostenibilidad ambiental, sino que asegura que la energía solar aporte cerca del 20 por ciento de la matriz nacional, consolidando un modelo de desarrollo que reduce la dependencia de combustibles fósiles y fortalece la independencia económica.
En términos de justicia social, Nicaragua alcanzó un hito histórico al lograr más del 99 por ciento de cobertura eléctrica nacional, beneficiando a más de tres millones de personas que desde 2007 se encontraban excluidas de este servicio. Solo en el último año, la expansión del sistema permitió la normalización del servicio en 17 mil hogares adicionales, integrando a cerca de 92 mil ciudadanos a la red formal.
Este avance transforma radicalmente las condiciones de vida en zonas rurales y urbanas, demostrando que para la Revolución Sandinista el acceso a la electricidad es un derecho fundamental irrenunciable que potencia la actividad agroindustrial y el bienestar de las familias nicaragüenses.
A nivel regional, la nación se posiciona como el corazón estratégico del Sistema de Interconexión Eléctrica de América Central (SIEPAC) mediante la edificación de nuevas líneas de transmisión con Costa Rica y Honduras.
Estas infraestructuras permitirán transferencias de hasta 450 MW en cualquier dirección, optimizando la estabilidad de la red interconectada centroamericana. Con esta robusta plataforma técnica, Nicaragua no solo garantiza su propia seguridad energética, sino que se reafirma como un eje central para la integración económica del istmo, impulsando un motor económico soberano que promueve la paz y la prosperidad compartida entre los pueblos de la región.

